viernes, 22 de junio de 2012

Fernando Lugo: "Recibí el apoyo de Cristina"

Lo afirmó el presidente de Paraguay, quien presentará un recurso de inconstitucionalidad contra el juicio político que lleva adelante el Congreso. El mandatario denunció que se intenta realizar un "golpe de Estado express". Los cancilleres de la región están en el país.

El letrado del Jefe de Estado argumentó que este recurso obedece al hecho de que el Congreso "no respetó el debido proceso" y el Poder Judicial debería suspender el juicio que, agregó, "prohíbe todo tipo de defensa", ya que le dio al presidente solamente dos horas para hacerlo este mediodía (local).
"Los plazos son demasiado cortos. Pese a ser un juicio político, deberían alargarse los procesos. Este procedimiento es inconstitucional", insistió Samaniego.
El equipo de abogados que hoy defenderá a Lugo está encabezado por Emilio Camacho y se completa con José Enrique García, procurador general de la república, Adolfo Ferreiro y "otros tres especialistas", entre ellos Samaniego, según la información oficial.
Camacho declaró en la noche de este jueves que el juicio político es una decisión tomada y lo único que piden es el derecho a la
defensa. "Reitero, nosotros nos vamos a ajustar a la Constitución Nacional, creemos en la paz", señaló.

Defendió la legitimidad del actual gobierno, señalando que el mismo "nació con la legalidad, continuará con la legalidad y el
compromiso es respetar la ley".
El juicio político fue impulsado este jueves por cinco hechos atribuidos al presidente Lugo, entre ellos el enfrentamiento en
Curuguaty, que dejó 11 campesinos y 6 policías muertos.
En una entrevista que concedió anoche al canal Telesur, Lugo aseguró que en su país está desarrollándose “un golpe de estado express” por parte del Congreso y ratificó que, pese a ello, se presentará en el parlamento para responder a las acusaciones que se le formulan.
Lugo sostuvo que el golpe de estado se orquestó entre la noche del miércoles y la mañana de ayer jueves, lapso en el que los parlamentarios acordaron convocar a un juicio político sin “razón valedera”. Los legisladores sustentan el pedido de juicio político en el desalojo campesino que dejó 17 muertos, pero existen fuerte sospechas del rol del Partido Colorado por su participación en los hechos.
El mandatario responsabilizó a Horacio Cartes y a las fuerzas conservadoras de derecha como autores de este juicio que calificó de inconstitucional por no respetar el debido proceso. "Esta no es la primera vez que se habla de juicio politico, siempre lo han buscado porque hay sectores de poder de la politica paraguaya tradicional que no aceptan que haya alguien de los sectores campesinos, obreros y populares en el gobierno", señaló Lugo en declaraciones radiales.
Asimismo, el presidente dejó de manifiesto el fuerte apoyo regional con el que cuenta. "Hemos hablado con el presidente Hugo Chávez, José Mujica, Rafael Correa, Cristina Férnandez y  Dilma Rousseff, entre otros", destacó el Jefe de Estado y señaló que "eso ha hecho posible que Unasur se expida y que estén los once cancilleres" en el país para preservar el respeto al orden constitucional.

martes, 19 de junio de 2012

Mariotto respaldó el plan de seguridad democrática que aplicará Morón

El vicegobernador participó junto al diputado Martín Sabbatella y el intendente Lucas Ghi del lanzamiento de la iniciativa que se pondrá en práctica en los próximos días. “Esta experiencia va a ser de gran representatividad e importancia porque parte desde un nuevo abordaje integral”, explicó.

Gabriel Mariotto, quien está a cargo del Poder Ejecutivo provincial mientras Daniel Scioli se encuentra en Italia, acompañó esta tarde en Morón el lanzamiento del denominado “Plan Integral de Seguridad Democrática”, una estrategia multidisciplinaría diseñada por Nuevo Encuentro para prevenir y combatir el delito en el distrito.
Junto al diputado nacional Martín Sabbatella y el intendente local, Lucas Ghi, Mariotto celebró la iniciativa que, entre otros puntos, prevé la creación de un Observatorio de Seguridad y Violencia y la puesta en marcha de un Programa de Atención General de Personas en conflicto con la ley denominado “Comunidad+Prevención”.
“Esta experiencia va a ser de gran representatividad e importancia porque parte desde un nuevo abordaje integral, donde todo el mundo podrá ser partícipe y en el que las organizaciones que constituyen este Municipio tendrán un rol muy activo”, subrayó.
El vicegobernador también valoró que la propuesta haya llegado de otro partido político, en este caso Nuevo Encuentro.
“En esta diversidad, en el marco de la pluralidad, son muchas más las cosas que nos unen de las que nos separan. El Proyecto Nacional, el pueblo esperanzado, la gran construcción de nuestra presidenta (Cristina Fernández de Kirchner), la entrega física que hizo Néstor (Kirchner) a la hora de transformar la patria, nos obliga a todos a seguir militando”, dijo.
Para Mariotto, “hay que romper los prejuicios porque en la Provincia también tenemos aspectos muy positivos en materia de seguridad”.
En este sentido, ponderó los “momentos de gran discusión” que atraviesa Buenos Aires “a partir de la decisión del Ejecutivo provincial de enviar a la Legislatura distintos proyectos sobre esta problemática”.
Recordó los Foros para una Seguridad Democrática que se realizaron a lo largo y ancho de toda la provincia para debatir el proyecto de ley de creación de la Policía Judicial y destacó que en ellos “se puso el debate de cara a la sociedad”.
“Luego de ese intenso debate, ese proyecto ya ingresa en una etapa donde nuestras comisiones vamos  a considerar todos los aportes y a partir de todo el camino recorrido se buscará sancionar la mejor ley”, destacó Mariotto.
Del lanzamiento realizado en el Teatro Gregorio de Laferrere, también participó el diputado provincial Marcelo Sain, uno de los autores del plan de seguridad para Morón, así como la secretaria de Relaciones con la Comunidad, Mónica Macha, y el jefe de Gobierno Municipal, Hernán Sabbatella.
El proyecto, que se pondrá en práctica en los próximos días, contempla un abordaje integral de la problemática con cuatros ejes de trabajo: la gestión del conocimiento en materia de seguridad y violencia; la coordinación de asuntos policiales y seguridad preventiva; la formación de recursos humanos y profesionalización de las estructuras de gestión; y el desarrollo y articulación de estrategias de participación ciudadana y prevención social del delito y la violencia.
También impulsa la creación de policías municipales que dependan orgánica, funcional y operativamente del Departamento Ejecutivo municipal para que “sea el Intendente de cada distrito el encargado de definir las políticas en materia de seguridad para su territorio”.
Sobre estos puntos, Mariotto recordó que en la actualidad hay “Municipios que están en las antípodas de pensamientos como el que se propone desde Morón” y remarcó la importancia de tener en cuenta estas iniciativas “a la hora de discutir la creación de una policía municipal”.
“Sólo vamos a llegar a buen puerto si podemos discutir entre todos”, completó el vicegobernador.
Fuente: Agencia Periodística de Buenos Aires
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domingo, 27 de mayo de 2012

Posneoliberalismo en Brasil

 
Opinión.
Las referencias fundamentales para comprender el mundo contemporáneo son el imperialismo y el capitalismo, sin los cuales nada resulta inteligible. Así, evaluar a gobiernos y a fuerzas políticas significa, antes que todo, evaluar la posición que tienen respecto a estas dos referencias.
Los nuevos gobiernos latinoamericanos, que se volvieron mayoritarios en el continente, deben ser considerados progresistas, porque desarrollan procesos regionales de integración autónomos respecto a la hegemonía norteamericana y, por otro lado, a contramano de los gobiernos neoliberales que los han precedido, priorizan políticas sociales y no ajustes fiscales, a la vez que desarrollan Estados que inducen el crecimiento económico y garantizan derechos sociales, en lugar de Estados mínimos.
El gobierno brasileño de Lula fue el segundo en ser elegido, en 2002, después de Hugo Chávez, y se inició con una postura que fue fundamental para el futuro de América latina; recogiendo las manifestaciones en contra Área de Libre Comercio de las Américas (Alca), el gobierno brasileño bloqueó su concreción, abriendo espacio para el fortalecimiento y expansión de los procesos de integración regional. Brasil empezaba a redefinir su lugar en el plano internacional, saliendo de la tradicional situación subordinada a los Estados Unidos, adoptando una posición soberana, independiente, lo cual fue decisivo para cambiar la correlación de fuerzas en el continente y para generar el aislamiento de Estados Unidos en la región.
Paralelamente, el gobierno Lula definió la prioridad de las políticas sociales, en lugar del ajuste fiscal, lo cual le permitió, aun bajo duros ataques de la derecha, conquistar gran popularidad, superar esa ofensiva, consolidar su liderazgo y elegir su sucesora. Todo ello fue posible porque Brasil –el país más desigual del continente y del mundo– por primera vez disminuyó la desigualdad, la pobreza y la miseria.
Con el gran apoyo popular logrado, Lula impuso varias derrotas a la derecha. Incluso, teniendo prácticamente toda la prensa en contra suyo, Lula logró reelegirse y elegir su sucesora, Dilma Rousseff, como presidente de Brasil.
Sin embargo, ese proceso no se da de manera lineal, ni ha logrado superar los principales escollos para consolidar lo conquistado y seguir avanzando. Los avances en Brasil se llevaron a cabo en las líneas de menor resistencia de las relaciones de poder existente.
El gobierno posneoliberal en Brasil avanzó inicialmente en dos líneas de mayor debilidad del neoliberalismo: las prioridades de las políticas sociales, a través de un agregado de programas –como bolsa familia, luz para todos, mi casa mi vida, micro créditos, entre otros–; pero el que más efectos sociales tiene ha sido el aumento continuo de los sueldos y de los empleos formales. Y los proyectos de integración regional, partiendo del Mercosur, ampliando ese proceso hacia Unasur, el Consejo Suramericano de Defensa, el Banco del Sur, la Comunidad de Estados Latinoamericanos.
Frente a la crisis del 2008, quedó claro que había una tercera dimensión en la diferenciación del gobierno brasileño respecto al neoliberalismo: el rol del Estado, que pasó a ser instrumento esencial para políticas anticíclicas de resistencia a la recesión internacional. En lugar del Estado mínimo, se impuso un Estado inductor del crecimiento económico y garantía de la afirmación de los derechos sociales.
La economía brasileña salió de la larga recesión que Lula había heredado de Cardoso, por primera vez disminuyó la desigualdad social, Brasil pasó a tener protagonismo internacional, en el plano regional y en los intercambios Sur-Sur.
Esas grandes transformaciones en la sociedad y en el Estado brasileño se han hecho en el marco de las regresiones apuntadas anteriormente. Algunos de estos avances han sido recuperación de la capacidad de acción del Estado, la recuperación de los niveles de formalización del mercado de trabajo, el rescate de las múltiples formas de fragmentación social.
Pese a estos avances, que determinaron que un gobierno como el de Lula alcance el mayor apoyo que gobierno alguno haya tenido, aun con los grandes medios en su contra, no hubo transformaciones estructurales en aspectos determinantes en la sociedad brasileña.
Los desafíos. La coyuntura actual plantea con claridad justamente los tres más importantes temas pendientes en Brasil, para que la superación del neoliberalismo adquiera un carácter irreversible. Por una parte, Dilma Rousseff desarrolla una fuerte ofensiva contra lo que fue una marca negativa distintiva de Brasil: la tasa de interés más alta del mundo.
Si ese ya era un problema que frenaba el ritmo de desarrollo de la economía brasileña, se ha vuelto aún más grave cuando las grandes potencias del centro del capitalismo, frente a la crisis que viven, promueven formas de proteccionismo cambiario, devaluando sus monedas y aumentando así su competitividad, arrojando, además, dinero al mercado para socorrer a sus economías en crisis, capitales que llenan las economías periféricas. Brasil es víctima privilegiada de estas políticas, por su alta tasa de interés.
El gobierno pasó a usar fuertemente los bancos públicos para presionar la baja de las tasas de interés, con resistencia inicial de los bancos privados, hasta que tuvieron que ceder, acompañando la baja. Pero el enfrentamiento se planteó claramente, con la presidenta de Brasil, reiterando un discurso duro en contra del capital especulativo y logrando el aislamiento de los bancos.
Paralelamente, la gran bancada parlamentaria vinculada a los agronegocios aprobó una reforma profundamente regresiva en el Código Forestal, contando con los votos de la derecha, de aliados de centro del gobierno e incluso de un partido de izquierda (PC do B). Dilma, cuando se acerca la reunión de Río+20, va a vetar por lo menos algunas partes de la ley, especialmente en la que se decreta amnistía para quienes han deforestado.
Dilma choca así con dos de los sectores que se han constituido en los mayores obstáculos a la implementación de un modelo de ruptura con el modelo neoliberal. El tercero es el monopolio privado de medios de comunicación. Estos pasaron a estar bajo ataque, no por iniciativa del gobierno, sino por una investigación parlamentaria que involucra medios de la prensa privada –toda ella opositora– con casos de flagrante corrupción. Ello pone a la mídia privada a la defensiva y bajo acusación, mientras que hasta aquí han estado en la ofensiva en las denuncias en contra del gobierno.
De la resolución de esos conflictos dependerá en buena medida la evolución posterior del gobierno brasileño. Además, se discute este año en el Congreso brasileño el tema del financiamiento público de las campañas electorales, que tiene dificultades para ser aprobado, pero sin el cual se vuelve casi imposible un cambio popular en la composición del Parlamento. Asimismo, en las elecciones municipales se juega la continuidad o no de la derecha en la dirección de la principal ciudad del país –Sao Paulo– en donde precisamente el candidato derrotado en las elecciones presidenciales –José Serra– es, hasta ahora, el favorito para triunfar, pero que encuentra un eventual obstáculo en el empeño de Lula de hacer campaña activa a favor del joven ex Ministro de Educación, Fernando Haddad.

Fuente: Miradas al Sur, 27 de mayo de 2012

miércoles, 23 de mayo de 2012

Ley de Medios: “Festejamos más democracia, más justicia, más igualdad”

Porque el Derecho se impuso sobre la obscenidad del Grupo Clarín. No es un triunfo de la Comunicación, es una victoria de las grandes mayorías populares.
Por Florencia Saintout (*) / El 7 de diciembre de este año quedará sin efecto la medida cautelar que permitía al grupo monopólico Clarin  no cumplir con el artículo 161 de  la ley  de Servicios de Comunicación Audiovisual. Una medida sostenida en las especulaciones y la mala fe de aquellos que durante años creyeron que era posible  seguir con la Argentina de los privilegios de pocos contra los intereses de las mayorías que se había forjado en el debate y la resistencia durante la larga década neoliberal.
Cuando algunos (fundamentalmente ellos, los que se declaran  “Periodismo Independiente” y confunden la libertad de expresión con la libertad de empresa para hacer cualquier cosa, incluso mentir) afirman que la Ley de servicios de Comunicación Audiovisual quedó en el pasado, la Corte Suprema de Justicia nos confirma algo que las mayorías sabemos: que Clarín no puede argumentar que el artículo 161 afecte la libertad de expresión.
La empresa no puede argumentar eso porque es falso. La nueva ley garantiza la pluralidad de voces; la libertad de expresión de todas y todos los argentinos.
La supuesta lentitud de la implementación de la Ley ha sufrido con este fallo un golpe fundamental: ¿qué es la lentitud si no un concepto relacional? ¿es lento el proceso de aplicación  con respecto a más de treinta años de hiperconcentración de la palabra?
Seguramente, como lo anticipan a obscena voz, el grupo monopólico  intente otras coartadas para salirse de la Ley . Ya  lo sabemos también: tienen una larga historia de desprecio por la democracia. Intentarán de mil modos seguir poniendo trabas a una norma jurídica democrática, votada por amplias mayorías, defendida por el pueblo argentino. Pero esta vez ha encontrado un límite y esto es algo que es necesario festejar.  Que esto suceda es un triunfo no sólo de la Comunicación, sino de las posibilidades de democracia, justicia e igualdad.
(*) La Dra. Florencia Saintout es Decana de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.

Fuente: Agencia Periodística de Buenos Aires
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domingo, 20 de mayo de 2012

La centralidad de la “cuestión peronista”

Por Edgardo Mocca
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Desde el comienzo del ciclo kirchnerista, y particularmente a partir del conflicto con las patronales agrarias en 2008, se ha transformado el patrón de la disputa política argentina. El bipartidismo que resurge con la apertura democrática en 1983 y deviene “bipolarismo” en los tiempos de la Alianza ya no sirve como eje explicativo de las contiendas principales. No se trata solamente del marcado declive electoral nacional experimentado por el radicalismo; la UCR, dicho sea de paso, sigue siendo el segundo partido, tanto por el desarrollo de su estructura territorial federal como por el volumen de su representación parlamentaria nacional. La principal mutación consiste en el surgimiento del kirchnerismo como un nuevo movimiento de época en la Argentina. Como la expresión nacional de una nueva experiencia transformadora de extendida influencia en América del Sur y de gran relevancia en el contexto de la crisis del paradigma que rige la política y la economía mundial desde mediados de la década del setenta.
Los viejos modos de la “política normal” ya habían estallado en las calles y las plazas de aquel diciembre de 2001, cuyas señales inaugurales de un nuevo tiempo pueden verse hoy con claridad. El kirchnerismo no hizo nada para recuperar esa normalidad política. Más bien situó a sus añoradores en el lugar simbólico del pasado al que la sociedad argentina no quiere volver. Por eso hoy el intento de respuesta al interrogante sobre el futuro del sistema político argentino no puede hacerse con el viejo instrumental analítico. No corresponde preguntarse quién será el candidato del radicalismo o del peronismo o de cada una de las coaliciones en las que éstos puedan participar. La pregunta central parece ser cómo y en qué condiciones la experiencia kirchnerista puede prolongarse en el tiempo y constituir un nuevo piso de disputa política (como fue, por ejemplo, el llamado “consenso socialdemócrata” en la Europa de las décadas siguientes al fin de la segunda guerra) o cómo esa experiencia puede ser derrotada definitivamente sin dejar huellas importantes hacia el futuro.
La pregunta debería ser pensada en dos grandes conjuntos de problemas. Uno concierne a la suerte de las políticas concretas que logren darle consistencia y profundidad al proyecto político en curso en el marco de los nuevos desafíos que plantea la crisis del capitalismo mundial. El otro centro de atención debería colocarse en la construcción de una fórmula política capaz de superar el nada desdeñable escollo que supone la actual inhibición constitucional para una nueva reelección de Cristina Kirchner. Otra manera de decir lo mismo sería preguntarse por el modo en que la actual conducción política nacional podría transitar el espinoso camino de la lucha por la sucesión en el interior del peronismo.
Claro que la alusión al peronismo es toda una cuestión. Lo constituye una extendida red de caudillos provinciales y municipales fuertemente ensamblados en la estructura estatal, que en ausencia de sólidas instituciones político-partidarias ha devenido una apoyatura imprescindible de la movilización política. Tiene en su interior al movimiento sindical, que, paralelamente a la recuperación del empleo, a un grado de reindustrialización y a la activación de las convenciones colectivas de trabajo recuperó parte del terreno perdido en las décadas anteriores. Sin embargo, la coalición cristinista no se limita a la estructura territorial del justicialismo y a su principal movimiento social: incluye una difusa constelación de grupos sociales y políticos, proveniente de experiencias y tradiciones políticas muy heterogéneas. En el interior de ese conglomerado están las organizaciones juveniles que se han expandido visiblemente en los últimos años y no solamente por el impulso recibido “desde arriba” sino, ante todo, por el hecho innegable de la politización general de la sociedad, particularmente a partir del conflicto agrario de 2008. Se suman organizaciones políticas de diferente grado de desarrollo; las hay fuertemente identificadas con el peronismo y las hay provenientes del universo progresista que decidió el apoyo a los gobiernos kirchneristas; están las fuerzas menores que integran junto al PJ el Frente para la Victoria y las que, como el Nuevo Encuentro, de Martín Sabbatella, militan por ahora fuera de ese espacio. Y debe sumarse también la presencia de referentes de movimientos sociales –en primer lugar las que históricamente se identificaron con la defensa de los derechos humanos–, de espacios intelectuales como Carta Abierta y de destacadas personalidades del mundo de la cultura popular. Es claro que no todos estos componentes son decisivos a la hora de la elección, pero indudablemente han agregado entusiasmo militante y prestigio político a la causa kirchnerista.
No todo el kirchnerismo es, por lo tanto, peronista. Tampoco todo el peronismo es kirchnerista. La referencia no se limita al llamado “peronismo disidente”, hoy en proceso de disolución. Alude también a la amplia gama que recorre la intensidad de los apoyos al gobierno nacional en la mencionada red territorial del justicialismo. Es innegable que el proceso kirchnerista motorizó un fuerte cambio cultural en un conjunto de cuadros dirigentes partidarios respecto del estado de cosas propio de la década del noventa. Pero tampoco puede desconocerse que también anida en esa estructura una cierta nostalgia por el orden perdido, por aquella matriz política que no tensaba la cuerda en la relación con los sectores más poderosos de la sociedad. Tanto Néstor como Cristina Kirchner han sabido ejercer hegemonía política sobre esa heterogénea política, no tanto por la capacidad de operación en su interior sino por la dinámica de sus decisiones políticas y el impacto de esas decisiones en el sentimiento popular.
En los meses inmediatamente posteriores a la elección de octubre último, predominó entre los analistas la sensación de que la contienda política futura se ordenaría en torno de un eje “oficialismo-oposición” y, a partir de esa mirada, la figura de Mauricio Macri se convertía en el desafío principal para la continuidad en el tiempo del proyecto kirchnerista. El impulso que le dio a esa perspectiva el visible empeño de los medios hegemónicos a su favor, ocultó sus problemas estructurales, que son muchos y muy variados. El visible déficit de liderazgo personal que ofrece el jefe porteño, la obstinación en situar a la ciudad en una confrontación permanente con las provincias y su peregrina idea de ofrecer el “no gobierno” municipal como carta de presentación para una alternativa nacional parecen elementos suficientes para poner en duda la viabilidad de esta propuesta política.
Hay, sin embargo, un obstáculo central para ese proyecto. Es el peronismo. Hoy no parece haber mucho ambiente favorable en el interior de la estructura del justicialismo para saltar el charco en la dirección de un reagrupamiento de derecha. Es decir, puede haberlo en expresiones menores de lo que fue el menemismo y en las raleadas filas de la “disidencia peronista”. Pero nada de eso altera sustancialmente la escena. La fuerza fundamental del justicialismo, los dirigentes que gobiernan provincias en primer lugar, no serán, con toda probabilidad, parte de una aventura semejante, en momentos en que está abierto el proceso político de la sucesión presidencial en el interior del peronismo. El macrismo no tiene cómo constituir una fuerza de alcance nacional sin ese concurso del peronismo: difícilmente alcancen para ese objetivo las incorporaciones de Adrián Menem y Fernando Niembro.
Es por eso que el anuncio de Scioli de su pretensión presidencial para 2011 adquiere una fuerte significación. Puede pensarse que es prematura pero no que es sorpresiva. Por otro lado, Scioli no anunció que empezaba su campaña proselitista, simplemente “reservó lugar”. Si efectivamente, como aquí se sostiene, el problema político a resolver es la continuidad o no de la experiencia kirchnerista, el lugar del gobernador bonaerense es profundamente problemático. Hasta ahora pudo moverse en el terreno de una marcada economía en materia de definiciones estratégicas: le alcanzó con las muletillas de su lealtad a Néstor y a Cristina y su concentración en las tareas de gobierno. Este discurso ya no será suficiente. Sus más fuertes respaldos en los forcejeos políticos provinciales vinieron de las grandes empresas mediáticas, de Alberto Fernández y de Moyano. Hace rato que el ex jefe de Gabinete trabaja a tiempo completo en la vertebración de lo que hasta hace un tiempo llamaba el “poskirchnerismo”; Moyano, por su lado, enarboló como bandera de su viraje antigubernamental la defensa del “verdadero peronismo”.
La idea de que el camino de Scioli hacia la candidatura presidencial puede aunar el apoyo de los poderes fácticos enfrentados existencialmente al Gobierno y, al mismo tiempo, contar con el apoyo o la neutralidad del kirchnerismo es pura fantasía. Todo indica que, en el mapa político generado por la elección de octubre, la disputa sobre el futuro del kirchnerismo se librará en el interior de la coalición que hoy sostiene al Gobierno.
Fuente: Página /12, 20 de mayo de 2012

lunes, 14 de mayo de 2012

Mariotto: “Nosotros no hacemos leyes de espaldas a la sociedad”

El vicegobernador encabezó el lanzamiento del Frente Nacional de Soberanía Energética a nivel provincial junto a legisladores, sindicalistas, organizaciones políticas y organismos de Derechos Humanos, como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. “El verdadero desafío es industrializar”, dijo.
El acto comenzó con las estrofas del himno entonadas por una nutrida militancia reunida en el hall central del Anexo del Senado Bonaerense, edificio Alberto Balestrini. Además, se realizó un minuto de silencio por los 30 mil compañeros desparecidos durante la última dictadura cívico – militar.
El vicegobernador Gabriel Mariotto estuvo acompañado por el secretario general de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), Hugo Yasky, su  secretario adjunto y titular de SUTEBA, Roberto Baradel, y la senadora Cristina Fioramonti.
Al inaugurar el acto, Mariotto explicó que “el Frente fue una creación que instala en el seno de la militancia la discusión sobre la recuperación de YPF como un correlato del trabajo de la presidenta” Cristina Fernández de Kirchner.
En este sentido, agregó que “esta recuperación de la energía, junto con Venezuela y Brasil, pone en marcha nuestro horizonte productivo con valor agregado a la producción primaria”. Y agregó: “El verdadero desafío hoy es industrializar”. “Hay que cometer errores nuevos, como dijo Mujica. Si cometemos viejos errores son ´giladas´”, completó. “La vieja dictadura del país ganadero ya fue superada”. “Nosotros sabemos cual es nuestro origen y para donde tenemos que ir a pesar de lo que digan las corporaciones”.
El vicegobernador resaltó que ““por primera vez podemos tener un desarrollo propio, y todo eso gracias a las políticas deCristina Fernández de Kirchner y Néstor Kirchner, quien renegocióla deuda con el FMI, y permitió el desarrollo y la economía del país””.
Sobre la impronta que está desarrollando el Senado bonaerense, Mariotto aseguró: “recuperamos sangre nueva con la responsabilidad de los senadores de hacer política” y agregó “se rompió la matriz de los acuerdos de oficina, nosotros no hacemos leyes de espaldas a la sociedad”. Dirigiéndose a los gremios y a las oranizaciones políticas y sociales presentes les dijo que “tienen las puertas abiertas de este recinto para lo que necesiten”.
Durante la intervención del Secretario General de la CTA, Hugo Yasky remarcó que “este acto marca un momento político irrepetible en Argentina y América Latina” y agregó “para los que son desmemoriados, en los ´90 estábamos en contra de esos gobiernos y episódicamente coincidíamos. Hoy la relación se invierte en lo medular. Estamos identificados con el proyecto porque recuperamos la soberanía y los Derechos Humanos, banderas históricas dela CTA, y sólo episódicamente podemos diferir”,  “Somos parte de este proyecto”, enfatizó.
A su turno, el el Secretario Adjunto de la Central de Trabajadores Argentinos y titular de SUTEBA, Roberto Baradel aseguró que “Néstor nos enseñó que la política es trasformar la realidad y esta provincia lo puede hacer. Eso no solo lo garantiza Mariotto, también las organizaciones sociales con una democracia participativa y con el pueblo”.
En referencia a los hechos ocurridos la semana pasada cuando las patronales rurales quisieron entrar por la fuerza a la Legislatura para interrumpir la labor parlamentaria donde se dio media sanción a la Ley de reforma impositiva, el gremialista sostuvo que “nuevamente una entidad golpista como la Sociedad Rural realizó actos vergonzosos para que no se vote una Ley del pueblo”. Y adelantó que la CTA marchará el miércoles a la legislatura mientras se esté votando el proyecto en Diputados, para apoyar y garantizar  “ que esa plata se destine a salud, educación, al pueblo”, concluyó.
Según explicaron desde la CTA, el Frente Nacional de Soberanía Energética se crea “para fortalecer el momento histórico que vive el país” y sostiene que “la renacionalización de los hidrocarburos está estrechamente ligada a la soberanía nacional, a un Estado autosustentable y a un modelo de redistribución de la riqueza”.
A su turno, la senadora y presidenta del bloque FPV/PJ, Cristina Fioramonti, destacó que “hacia muchísimos años que no había política en este senado”. En este sentido, la legisladora adelantó que la semana que viene cerrará en La Plata el Foro por una Seguridad Democrática donde se viene debatiendo con los ciudadanos el proyecto de Ley de policía judicial y que en las próximas semanas va a ser tratado en la Legislatura.
En referencia a los cruces por la sesión del miércoles pasado en la Cámara alta, Fioramonti aseguró: “Mariotto no puso ningun palo en la rueda y creo que le deben una disculpa. No nos merecíamos las expresiones de funcionarios del gobernador, quiero creer que no es lo que él piensa”, concluyó.
De la presentación del FreNaSE participaron, además del titular de laCTA, Hugo Yasky; el secretario general del SUTEBA, Roberto Baradel; los diputados nacionales Martín Sabbatella, Carlos Raimundi, ArielBasteiro, Mario Oporto; el dirigente del MILES, Luis D´Elía y legisladores provinciales del Frente para la Victoria y Nuevo Encuentro.

Fuente: Agencia Periodística de Buenos Aires
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domingo, 6 de mayo de 2012

Sobre la recuperación de YPF

Inicio
Año 5. Edición número 207. Domingo 6 de mayo de 2012
 
Las consecuencias políticas y económicas de la privatización de YPF fueron nefastas. Ante todo, la Nación perdió la soberanía sobre un recurso estratégico para el desarrollo. La empresa Repsol practicó una política de depredación: casi no exploró, redujo la producción en 44% entre 1997 y 2011, exportó todo lo que pudo y remitió desmesuradas ganancias a su casa matriz. Perdimos el autoabastecimiento de hidrocarburos, lo cual –de perdurar– nos hubiera sometido a un drenaje de recursos comparable al que provocó la deuda externa a través de nuestra historia. Era un perfecto esquema colonial.
Frente a esa realidad, que ya estaba presente en ese momento, en julio de 2001 escribimos en Le Monde Diplomatique una severa crítica a la privatización de YPF, cuyos principales planteos sintetizamos a continuación.
Consecuencias económicas. De acuerdo con la definición clásica de Alfred Marshall, se llama renta de los recursos naturales al ingreso derivado de la propiedad de la tierra y de otros regalos libres de la naturaleza. Es el resultado de una posición dominante determinada por la propiedad, que es diferente del beneficio empresario, del interés del dinero y del salario del trabajador. Así, el petróleo es un regalo libre de la naturaleza y lo elemental es que los ingresos generados por la propiedad del yacimiento sean captados por el conjunto de la sociedad, que en su forma político-jurídica es el Estado.
Subrayábamos en ese artículo escrito en 2001 que como recurso natural no renovable, es fundamental aplicar a la explotación petrolera un criterio de desarrollo nacional y de reparto equitativo entre las generaciones. No puede abandonarse a la lógica rentística –cuya naturaleza consiste en llevar al máximo las ganancias– una actividad de importancia estratégica para la economía y la política de un país.
Además del grave problema político que plantea la pérdida del manejo de un recurso esencial no renovable, están las consecuencias sociales. No es un secreto que YPF –cuando era argentina– fue un importante factor de desarrollo regional y de cobertura social. Pero cuando se privatiza, las políticas nacionales y sociales ceden frente a las reglas del mercado; ya no interesan el país y sus habitantes: ahora sólo rige la ley de la ganancia. Las consecuencias han sido muy dolorosas, con desocupación masiva, surgimiento de “pueblos fantasma” y protestas generalizadas.
Terminábamos el artículo de julio de 2001 afirmando que “cuando en la Argentina exista un gobierno que defienda el interés nacional, encontrará estos fundamentos para nacionalizar la explotación del petróleo”. Y así fue.
La recuperación de YPF es una expropiación, no una confiscación. Es bueno aclarar la naturaleza jurídica de la recuperación de YPF. Durante el debate parlamentario desde la oposición liberal-conservadora se expusieron tesis que parecían servir a las futuras acciones judiciales de Repsol.
En efecto, se afirmó desde algunos medios y a través de algunos legisladores que se cometía una confiscación, en un intento de “marcar la cancha”, tanto que se titulaba la noticia en los principales diarios como “confiscación”. A continuación veremos que ésta es una afirmación falsa, es decir, como define el diccionario, “falta de ley, de realidad o veracidad”.
Por una parte, la Constitución prohíbe la confiscación sin indemnización previa; y por la otra, la misma Constitución autoriza una función importante del Estado que es la expropiación. Confiscar significa “privar a alguien de sus bienes y aplicarlos al fisco”; y expropiar significa el traspaso al patrimonio estatal de bienes de propiedad privada por causas de utilidad pública, para satisfacer el bien común (art. 1 de la ley de expropiación 21.499), con el pago previo de la indemnización que corresponda.
Una vez que se fije el precio (de acuerdo con la valuación del Tribunal de Tasaciones), se consignará judicialmente el valor que se determine y se transferirá la posesión de las acciones, como lo establece el art. 25 de la Ley 21.499. Se cumple así con la obligación del previo pago. Si el expropiado no está de acuerdo con el monto, lo puede discutir judicialmente. Claramente se trata de una expropiación, no de una confiscación
La ocupación temporaria de la empresa. La otra operación cuestionada es la intervención estatal de Repsol. Con el fin de garantizar las operaciones de la empresa y de evitar su vaciamiento, se dictó el Decreto de Necesidad y Urgencia 530/12, que dispone la intervención transitoria de YPF por 30 días, para asegurar su continuidad, la preservación de sus activos y de su patrimonio, el abastecimiento de combustibles y garantizar la cobertura de las necesidades del país.
Se trata de la gerencia, no de la propiedad. Así como no existe confiscación, tampoco hay apropiación. Simplemente, se aplican los artículos 57 y siguientes de la ley de expropiación 21.499, que faculta al expropiante para que intervenga: “Cuando por razones de utilidad pública fuese necesario el uso transitorio de un bien o cosa determinados … podrá recurrirse a la ocupación temporánea” (art. 57).
Éste es también el criterio del Código Civil, que en su artículo 2512 dispone que “cuando la urgencia de la expropiación tenga un carácter de necesidad de tal manera imperiosa … la autoridad pública puede disponer inmediatamente de la propiedad privada, bajo su responsabilidad”. Además, la Ley 20.680, art. 2, g) autoriza al Poder Ejecutivo a intervenir temporariamente, para su uso, a empresas y establecimientos.
No es cierto, entonces, que la única vía para intervenir a empresas sea una decisión judicial: lo autorizan el art. 2512 del Código Civil; la ley de expropiación 21.499 (art, 57); la Ley 20.680 (art. 2, g), y el DNU 530/12.
En síntesis, queda claro que no existe ninguna confiscación. En el caso de la expropiación, como lo dispone la Ley 21.499, la transferencia de la posesión de las acciones se realizará después del pago de la indemnización y la tasación la efectuará el Tribunal de Tasaciones de la Nación.
A su vez, la ocupación temporánea de la empresa está establecida en el Código Civil, en la ley de expropiación, en la Ley 20.680 y en el DNU específico.
Además, no se afecta para nada la propiedad de las acciones de la empresa, sino que se refiere a su administración. Responde a la necesidad de mantener la continuidad operativa y evitar el vaciamiento. Se justifica plenamente, porque el abastecimiento normal de combustibles es vital para el funcionamiento del país.
Algunas conclusiones. Esta expropiación es un acto fundamental, incluso fundacional, posible por el rescate de la política y de la soberanía emprendido por los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.
La solución del problema del abastecimiento de gas y petróleo es, ante todo, de índole política. Es necesario decidir las orientaciones básicas de la política de hidrocarburos en función de la economía nacional y, en tal sentido, todas las fases de la actividad: exploración, producción, inversiones, exportaciones. Ahora tenemos política y puede hacerse. Sobre esa base, después vendrá la instrumentación técnica.
El otro factor fundamental es la recuperación de la soberanía nacional, que hace posible la intervención estatal. Está probado que en los procesos de dominación a través de la historia, tan importante como la violencia de los dominadores fue el consentimiento de los dominados. Las potencias coloniales tuvieron la sumisión de los colonizados, durante largos períodos a través de nuestra historia. Ahora esas épocas aciagas no se repiten. La defensa de la soberanía nacional que realiza el Gobierno es firme e integral, desde Malvinas hasta el FMI, pasando por Unasur, y llega ahora a la recuperación de YPF.
El momento es histórico, la emoción es inmensa. Los desafíos no son pocos. Hay que seguir trabajando con los lineamientos definidos por la Presidenta de la Nación en su discurso al promulgar la ley: unidos y solidarios.
Fuente: Miradas al Sur